Nuestro Templo Fálico

Una descripción de quiénes somos, dirigida a mis Hermanos Latinos que aman la Verga

Este breve escrito llega con algo de tardanza, pero, enhorabuena, querido Hermano Latino, me regocijo de que nos hayas encontrado. Ya alguien me había preguntado por qué no escribía en español; somos, después de todo, cientos de millones de personas con un precioso idioma en común. En el mundo latino reconocemos y celebramos las diferencias que hacen de cada cultura un pueblo rico y único, pero en lo esencial, nos unen muchas más cosas de las que nos separan.

Tú, mi Hermano, y yo somos Hombres.

Nuestros Penes y nuestra capacidad de producir la Simiente que engendra la Vida en nuestros Huevos, es lo que, fundamentalmente, nos define como Hombres.

Desde que inicia el despertar de nuestra sexualidad, cada Hombre desarrolla una relación única y especial con su Pene, a quien reconocemos no solo como una fuente de inmenso placer, sino también de poder: miramos con asombro como nuestras Penes parecen cobrar vida cuando, como si atendiendo a sus propios deseos, mutan desde su estado flácido hasta su soberbia erección. Nos deleitamos siendo testigos de como tanto Mujeres como Hombres se maravillan ante la potencia y belleza de nuestros Penes; ser penetrados y llenados por nuestras Pingas y su vivificante y deliciosa energía es un placer que muchos Hombres estamos redescubriendo.

Nuestro Templo de Príapo no es exactamente una religión; se trata de un espacio para que Hombres diversos compartan ideas y creencias basadas en prácticas que se resumen en la visión de que nuestros Penes son una manifestación física del aspecto Masculino de la Divinidad, y que, por la gracia de esos dones impartidos por nuestros Falos—dones como el Placer y Poder—podemos tener una conexión más íntima, profunda y fraterna con nostros mismos, con nuestros Hermanos, y con todo cuanto existe.

Templo de Príapo es un espacio para celebrar nuestra masculinidad y la expresión de nuestra sexualidad, libres de las cadenas perniciosas de la culpa y la vergüenza.

“En el Templo de Príapo, creemos que la satisfacción y expresión responsable, feliz, consensual y libre de culpa de nuestra sexualidad siempre será una elección más saludable que la supresión perversa del pensamiento y del deseo.”

Un espacio para Hombres que aman la Verga

Hermano, tal vez tú, como yo, vienes de un ambiente conservador donde se enseña que masturbarte es una actividad inmoral y estéril que no conduce a nada, una costumbre de viciosos y/o perdedores que no pueden tener “sexo real.”

Tal vez tú, como yo, creciste en una cultura donde amar la Verga—la tuya propia y, sobre todo, las de otros Hombres—es visto como una perversión enfermiza, sucia y pecaminosa. Maricón, joto, playo, bugarrón, cueco, puto; mil y un insultos y epítetos denigrantes que con seguridad sufriste alguna vez, orientados todos a hacerte sentir que eras “menos hombre” porque prefieres a los hombres, porque los amas.

Los Hermanos en Príapo creemos exactamente lo contrario. En lugar de considerar la intimidad con nuestros propios Penes y con los de nuestros hermanos como una abominación, la reconocemos como una expresión no solo perfectamente natural, sino como un regalo del Espíritu Divino Masculino en nosotros que se deleita en la celebración de su propia Masculinidad:

Creemos que compartir nuestro amor por la Verga con Hombres que piensan y sienten como nosotros, querido Hermano, no reduce nuestra Hombría, sino todo lo contrario…

…la fortalece.

Nuestra masculinidad se fortalece cuando la construimos de manera libre y personal, como deseamos, sin ideas preconcebidas, dogmáticas, castrantes, ni amenazantes de qué es lo que significa ser un Hombre.

Nuestra masculinidad se fortalece cuando su dimensión sexual es explorada y celebrada sin miedo a ser juzgados, castigados, censurados y excluidos.

Nuestra masculinidad también se fortalece cuando es compartida con otros Hombres de manera saludable, jovial, fraterna, respetuosa y afectuosa.

De un Hermano a otro Hermano

El Templo de Príapo es una Hermandad, un espacio basado en el respeto y la camaradería creado por Hombres, por Machos como tú y como yo que amamos la Verga, y ese amor empieza por nuestros propios Penes, a los cuales satisfacemos abundamente. Creemos que la masturbación, considerada en la mitología griega como un regalo de Hermes/Pan/Príapo, es un acto sagrado que puede ser usado para meditar sobre la realidad y para transformarla, para enfocar nuestras energías, o sencillamente para el autodisfrute de nuestra exuberante masculinidad sin culpa y sin remordimientos.

“Amo mi cuerpo y mis cualidades tal cual han sido recibidos,
y trabajo sobre ellos para crecer como Hombre y como ser espiritual.”

Por años viví avergonzado de mi sexualidad y de mi cuerpo, por ser demasiado delgado, por no tener un Pene enorme, por ser Latino, por mis deseos homosexuales y por una docena de otras cosas. En el Templo de Príapo pretendemos reforzar el mensaje de que solo quien se ama a sí mismo puede amar a otros. Solo quien se ama a sí mismo puede iniciar el propósito de amar la creación entera. Por eso buscamos vencer la vergüenza a través de la aceptación y celebración de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, a través del disfrute y del placer que empiezan por conocernos, complacernos, desarrollarnos y amarnos a nosotros mismos.

Orgullo: latino, hombre y adorador del Falo

Reitero, siempre que puedo, que ser Latino es un regalo. Tenemos la estirpe de tres razas—india, blanca y negra—con fortalezas (y debilidades) de todas ellas. Con frecuencia hemos sido y somos caricaturizados, humillados, tratados con condescendencia, como producto “exótico,” como los hijos ignorantes e incultos de sociedades que no consiguen “despegar” cuando se nos compara con el llamado “Primer Mundo,” el cual, supuestamente, se ha desarrollado por sus propios medios.

Pero solo necesitamos vernos al espejo para recordarnos que somos espectacularmente bellos; únicos en nuestra calidez latina, nuestra picardía, nuestra capacidad de reírnos de la vida y la adversidad. Somos apasionados y luchadores. Hemos sobrevivido siglos de atropello espiritual, cultural, político, económico…

…y aún estamos aquí.

Hoy no pretendemos otra cosa que forjar nuestro propio destino. A un nivel individual, para los hombres que nacemos y/u optamos por maneras diferentes de expresar nuestra masculinidad y sexualidad, esto significa abrazar nuestras preferencias, nuestra diversidad, nuestra naturaleza, nuestras identidades, nuestros deseos. En el Templo de Príapo, realmente no estamos “predicando” nada nuevo. Nosotros somos Hombres que creemos que el amor y el sexo pueden destruir el odio y la maldad. ¿Cómo? Uniéndonos como Hombres, en lugar de separarnos…

…amándonos, en lugar de hacernos daño.

Ten cuidado, mi Hermano, de aquellos que se apresuran a hablar de diferencias raciales, de nacionalidades, de clases y de odios sempiternos. Con frecuencia buscan manipularnos y hacernos partícipes de sus retorcidas agendas…

recuerda que TODOS los Hombres somos HERMANOS.

Cuando decimos que el Falo es Dios, simplemente estamos reconociendo ese vínculo espiritual, físico, emocional y sexual que nos une como Hombres y como Hermanos.

Si tú eres como nosotros, no busques más, mi Hermano.

Bienvenido a Casa.

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