La Cummunion es un banquete.

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¡Coman y Beban! ¡No se queden con hambre!

El Dios Falo nos sirve su semilla, su alma y su divinidad convertido en alimento celestial.

El alimento que nos regala Falo es la propia semilla que da la vida del mundo.
Y si alguno te pregunta “¿Cómo podemos comer su propia semilla?”.

Díles asi: “En verdad, les digo, Coman la semilla del Hombre y beban su orines. El que coma la semilla del hombre y beba sus orines, tendrá sabiduría y vida. Porque el hombre permanecerá en Príapo y Príapo permanecerá en él.

¡Vengan y coman del banquete sexual! ¡No se queden con hambre! ¡Sacien sus deseos!
En la Cummunion, Priapo nos sirve de su propio cuerpo y de su propia divinidad.

Para acercarte a la Cummunion con Príapo, sólo se necesita el traje de gala con el que has nacido, olvidando el recato y la vergüenza. Si no, no podemos acercarnos a la comunión con Priapo.

Por la Cummunion con Príapo recibimos la fuerza y el alimento para el camino. Comiendo el Semen recobras tus fuerzas, vigor, ánimo y aliento y sigues caminando por la vida.

Cuando tomamos la Cummunion con frecuencia, estaremos en sintonía con Priapo el dios Falo. Eso preparara nuestra mente para acceder a nuevos y maravillosos placeres que de otro modo pudiéramos temer. La Cummunion frecuente nos va fortaleciendo el organismo espiritual como anticipo para los mayores placeres que están por venir.

El semen es un pedazo de paraíso, porque para llegar a El es necesario conocer y saborear el orgasmo y deseemos ardientemente que sea un momento más prolongado, pero al mismo tiempo deseamos que acabe pronto ya que es irresistiblemente delicioso.

Se puede acceder al Semen de Príapo de distintas maneras sin embargo un buen hijo y adorador de Príapo debería vivir el orgasmo de manera más profunda, ya que en ese momento mágico, tu accedes a la presencia del Nuestro Dios Príapo. En ese momento El te escucha, te comprende y te favorece.

A esta comida son invitados todos sin excepción, Los perfectos para no decaer; los imperfectos, para que aspiren a la perfección; los fuertes para no enflaquecer; los débiles para robustecerse; los enfermos para sanar; los sanos para no enfermar. Al beber del Falo del Hombre reconoces que estas poniendo los labios en el propio falo de Príapo, estas ante la propia divinidad.

Cada uno tiene sus propios gustos y sus propios fetiches, pero en términos generales, cuando te dispones a ir a la Cummunion, deberías arreglar tanto tu cuerpo como tu espíritu. El rostro lavado y el pelo recortado y arreglado. Y todas esas delicadezas propias de los enamorados, de almas finas y recias, que saben pagar con amor el Amor. En tu mente debe primar el deseo de servir a tantos hombres como te sea posible y de ingerir tantas descargas como te sean ofrecidas.

Ir a un Ritual de Cumunión con Príapo y rechazar el semen de una eyaculación es como ser invitado a un gran banquete, sentarse a la mesa y mirar todas las fuentes servidas, los platillos sabrosos y apetitosos. Más cuando el mesero se acerca a servirte le dices:

– No voy a comer. Estoy lleno. Sólo voy a mirar!.
¿Eso es una completa descortesía verdad? O lo que es peor, tomar un bocado y luego escupirlo deliberadamente. ¿Cómo te sientes al ver esto? Acaso no estas rechazando a tu propio Dios Príapo.

Por la Cummunion nosotros los hijos y adoradores de Príapo no unimos como hermanos pero también como amantes. Porque para los hijos del Dios Príapo no hay unión más sagrada que la sexual. Por medio de la unión sexual Homosexual el Dios Príapo se perenniza y se eterniza dejando fluir su semilla de generación en generación.

Por medio de la Cummunion con nuestro Dios Príapo nos enamoramos cada día mas de El y hacemos que otros hombres —¡muchos!— sigan igual camino.

La Cumunión es el fruto principal la unión íntima con Príapo. La Cumunión acrecienta nuestra unión con Príapo. El semen es un alimento material que sacia nuestro cuerpo físico, como nuestra vida espiritual. El adorador de Príapo necesita ser alimentado por la Cumunión a lo largo de toda su vida, hasta el momento de la muerte, cuando nos sea dada como viático. Cuanto más participamos en la Cummunion con Príapo más progresamos en su amistad, y por tanto más difícil se nos hará romper con Él y sus sagrados principios.

¿Cuándo conviene tomar la Cummunion? La Iglesia de Príapo recomienda vivamente a los fieles que reciban la sagrada Cumunión tan frecuentemente como sea posible. Incluso todos los días. Cuando nos acercamos al Dios Príapo, si queremos, hablamos íntimamente con El, como se habla con un amigo, como se habla con un hermano, como se habla con tu padre.

Y después de tomar la Cummunion, es bueno dedicar unos minutos para dar gracias al hombre que ha hecho posible la presencia real de Príapo en tu cuerpo. Es un detalle de respeto y amor. Cada Hermano encontrará el modo de agradecer personalmente al hombre que le ha dado la posibilidad de recibirle.

Recordad siempre que, cualquier hombre es capaz de alimentar a su hermano, la comida de Dios Príapo es de toda la comunidad, sin importar su condición social, económica, racial o preferencia sexual. Todos los hombres hijos de Príapo deberán reunirse regularmente para una comida fraterna.

Nuestro Templo Fálico

Una descripción de quiénes somos, dirigida a mis Hermanos Latinos que aman la Verga

Este breve escrito llega con algo de tardanza, pero, enhorabuena, querido Hermano Latino, me regocijo de que nos hayas encontrado. Ya alguien me había preguntado por qué no escribía en español; somos, después de todo, cientos de millones de personas con un precioso idioma en común. En el mundo latino reconocemos y celebramos las diferencias que hacen de cada cultura un pueblo rico y único, pero en lo esencial, nos unen muchas más cosas de las que nos separan.

Tú, mi Hermano, y yo somos Hombres.

Nuestros Penes y nuestra capacidad de producir la Simiente que engendra la Vida en nuestros Huevos, es lo que, fundamentalmente, nos define como Hombres.

Desde que inicia el despertar de nuestra sexualidad, cada Hombre desarrolla una relación única y especial con su Pene, a quien reconocemos no solo como una fuente de inmenso placer, sino también de poder: miramos con asombro como nuestras Penes parecen cobrar vida cuando, como si atendiendo a sus propios deseos, mutan desde su estado flácido hasta su soberbia erección. Nos deleitamos siendo testigos de como tanto Mujeres como Hombres se maravillan ante la potencia y belleza de nuestros Penes; ser penetrados y llenados por nuestras Pingas y su vivificante y deliciosa energía es un placer que muchos Hombres estamos redescubriendo.

Nuestro Templo de Príapo no es exactamente una religión; se trata de un espacio para que Hombres diversos compartan ideas y creencias basadas en prácticas que se resumen en la visión de que nuestros Penes son una manifestación física del aspecto Masculino de la Divinidad, y que, por la gracia de esos dones impartidos por nuestros Falos—dones como el Placer y Poder—podemos tener una conexión más íntima, profunda y fraterna con nostros mismos, con nuestros Hermanos, y con todo cuanto existe.

Templo de Príapo es un espacio para celebrar nuestra masculinidad y la expresión de nuestra sexualidad, libres de las cadenas perniciosas de la culpa y la vergüenza.

“En el Templo de Príapo, creemos que la satisfacción y expresión responsable, feliz, consensual y libre de culpa de nuestra sexualidad siempre será una elección más saludable que la supresión perversa del pensamiento y del deseo.”

Un espacio para Hombres que aman la Verga

Hermano, tal vez tú, como yo, vienes de un ambiente conservador donde se enseña que masturbarte es una actividad inmoral y estéril que no conduce a nada, una costumbre de viciosos y/o perdedores que no pueden tener “sexo real.”

Tal vez tú, como yo, creciste en una cultura donde amar la Verga—la tuya propia y, sobre todo, las de otros Hombres—es visto como una perversión enfermiza, sucia y pecaminosa. Maricón, joto, playo, bugarrón, cueco, puto; mil y un insultos y epítetos denigrantes que con seguridad sufriste alguna vez, orientados todos a hacerte sentir que eras “menos hombre” porque prefieres a los hombres, porque los amas.

Los Hermanos en Príapo creemos exactamente lo contrario. En lugar de considerar la intimidad con nuestros propios Penes y con los de nuestros hermanos como una abominación, la reconocemos como una expresión no solo perfectamente natural, sino como un regalo del Espíritu Divino Masculino en nosotros que se deleita en la celebración de su propia Masculinidad:

Creemos que compartir nuestro amor por la Verga con Hombres que piensan y sienten como nosotros, querido Hermano, no reduce nuestra Hombría, sino todo lo contrario…

…la fortalece.

Nuestra masculinidad se fortalece cuando la construimos de manera libre y personal, como deseamos, sin ideas preconcebidas, dogmáticas, castrantes, ni amenazantes de qué es lo que significa ser un Hombre.

Nuestra masculinidad se fortalece cuando su dimensión sexual es explorada y celebrada sin miedo a ser juzgados, castigados, censurados y excluidos.

Nuestra masculinidad también se fortalece cuando es compartida con otros Hombres de manera saludable, jovial, fraterna, respetuosa y afectuosa.

De un Hermano a otro Hermano

El Templo de Príapo es una Hermandad, un espacio basado en el respeto y la camaradería creado por Hombres, por Machos como tú y como yo que amamos la Verga, y ese amor empieza por nuestros propios Penes, a los cuales satisfacemos abundamente. Creemos que la masturbación, considerada en la mitología griega como un regalo de Hermes/Pan/Príapo, es un acto sagrado que puede ser usado para meditar sobre la realidad y para transformarla, para enfocar nuestras energías, o sencillamente para el autodisfrute de nuestra exuberante masculinidad sin culpa y sin remordimientos.

“Amo mi cuerpo y mis cualidades tal cual han sido recibidos,
y trabajo sobre ellos para crecer como Hombre y como ser espiritual.”

Por años viví avergonzado de mi sexualidad y de mi cuerpo, por ser demasiado delgado, por no tener un Pene enorme, por ser Latino, por mis deseos homosexuales y por una docena de otras cosas. En el Templo de Príapo pretendemos reforzar el mensaje de que solo quien se ama a sí mismo puede amar a otros. Solo quien se ama a sí mismo puede iniciar el propósito de amar la creación entera. Por eso buscamos vencer la vergüenza a través de la aceptación y celebración de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, a través del disfrute y del placer que empiezan por conocernos, complacernos, desarrollarnos y amarnos a nosotros mismos.

Orgullo: latino, hombre y adorador del Falo

Reitero, siempre que puedo, que ser Latino es un regalo. Tenemos la estirpe de tres razas—india, blanca y negra—con fortalezas (y debilidades) de todas ellas. Con frecuencia hemos sido y somos caricaturizados, humillados, tratados con condescendencia, como producto “exótico,” como los hijos ignorantes e incultos de sociedades que no consiguen “despegar” cuando se nos compara con el llamado “Primer Mundo,” el cual, supuestamente, se ha desarrollado por sus propios medios.

Pero solo necesitamos vernos al espejo para recordarnos que somos espectacularmente bellos; únicos en nuestra calidez latina, nuestra picardía, nuestra capacidad de reírnos de la vida y la adversidad. Somos apasionados y luchadores. Hemos sobrevivido siglos de atropello espiritual, cultural, político, económico…

…y aún estamos aquí.

Hoy no pretendemos otra cosa que forjar nuestro propio destino. A un nivel individual, para los hombres que nacemos y/u optamos por maneras diferentes de expresar nuestra masculinidad y sexualidad, esto significa abrazar nuestras preferencias, nuestra diversidad, nuestra naturaleza, nuestras identidades, nuestros deseos. En el Templo de Príapo, realmente no estamos “predicando” nada nuevo. Nosotros somos Hombres que creemos que el amor y el sexo pueden destruir el odio y la maldad. ¿Cómo? Uniéndonos como Hombres, en lugar de separarnos…

…amándonos, en lugar de hacernos daño.

Ten cuidado, mi Hermano, de aquellos que se apresuran a hablar de diferencias raciales, de nacionalidades, de clases y de odios sempiternos. Con frecuencia buscan manipularnos y hacernos partícipes de sus retorcidas agendas…

recuerda que TODOS los Hombres somos HERMANOS.

Cuando decimos que el Falo es Dios, simplemente estamos reconociendo ese vínculo espiritual, físico, emocional y sexual que nos une como Hombres y como Hermanos.

Si tú eres como nosotros, no busques más, mi Hermano.

Bienvenido a Casa.